sábado, 24 de octubre de 2009

En Cuba apenas hay medios de comunicacion virtual para salir de la isla... apenas hay comunicacion de algun tipo. Todo es analogo, cara a cara, piel a piel.

Debo reconocer que vivir sin celular y sin internet es bastante bueno. La vida es lenta y no hay trafico en ninguna parte. El carrete es barato y la gente es alegre y musical. No hay verdura o fruta en ninguna parte. Mi vida por un plato de apio con limon. Extraño tanto mi bicicleta. Seria perfecto. Estamos en el frente frio y no hace taaaanto calor en la calle.

Ahora estoy varada en varadero, ayer el dia fue espectacular, hoy llovio y hay nubes pero mucho calor. hay bar abierto y comida buffe. si es que hay algo virtual en cuba, es esta ilusion que se vende a los turistas. pero los cubanos no dejan de ser cubanos y si te acercas a ellos te das cuenta de como son. Varias cosas que ellos sienten al vivir de una forma completamente diferente a la nuestra. no hay consumismo, no hay stress. hay un instinto de supervivencia que nos juega encontra alos aliens que venimos a invadir aqui. Hay joteo y piropos lascivos, pero no vulgares. Todavia estoy digiriendo y procesando las cosas, me cuesta hablar de Cuba. Me encanta. Y despues de la visita a la escuela internacional de cine de san antonio de los baños, estoy alucinada. Quiero venir a conocer desde adentro, la única manera verdadera de conocer cuba. no me queda tiempo. internet es lento y caro asi no se puede. los quiero. estamos bien. besos

martes, 20 de octubre de 2009

viva cuba

Viva Cuba!
Viva la paella de langosta!
Calor no tan brigido por que hay frente frío. Brisa fresca.
Congreso bueno. Acaba de empezar. Ricos los mojitos.
Cubanos embaucadores, La habana preciosa.
Cubanos desinteresados maravillosos.
Los tremendos cueros por todas partes.
Hay 3 computadores para un congreso de 1000 comunicadores. No creo que tenga otra oportunidad. Estamos super bien.
Bellisimo todo. A la vuelta escribo supongo, o cuento.
Besos

sábado, 17 de octubre de 2009

Ir, pero nunca ir de regreso

Fin de viaje transitorio. Cierre de etapa que juegan con mi memoria a corto plazo... A ver que tanto puedo rescatar todavía de Buenos Aires, antes de que tenga que cambiar de switch.
Estoy en el living de mi casa escribiendo, de noche, de vuelta en Santiago donde aunque no lo parezca todo es ordenado y limpio.

Algo que igual me tiene siempre pensando en "los viajes" como concepto, es el libro de Bolaño que me estoy leyendo, "Los detectives salvajes". A pesar que este es en México y muchas otras partes más, no son el escenario de mi viaje, pero es lo que estoy pensando todo el tiempo. Y fue mi última conversación con Pepa, la chilena que trabaja en el hostel OHO, donde me quedaba en San Telmo. El turista está en transito. Mi viaje es un placebo, ante lo que el viaje posmoderno significa, creo. El cambio que ocurre en él ESTÁ en el movimiento, pero el verdadero viajero ES el movimiento. Los cambios se inmiscuyen en él por completo. Pasa a ser parte del escenario de alteridad al que pertenece. NO es que menosprecie mi viaje, pero mi mente ya no quiere placebos, quiere la droga (medicina) del viaje. Lo que te cambia para no dejarte ser nunca más como eras antes. Antes de partir Diego de la Paz me dijo: uno nunca vuelve el mismo de los viajes. A lo que yo dije: Tampoco se necesita irse un viaje para cambiar, se puede tener un viaje interiormente (todo esto materia de clases de literatura de Bolaño).

Valentina Campos nos fue a buscar al aeropuerto a las 6:30 de la tarde del sábado. A las 3 de la mañana sale el vuelo a Cuba. Según lo que le conté en el auto, su impresión es que no estoy rayando con Buenos Aires. Puede que no tanto. En parte es porque ya había ido hace 3 años y porque sé que no será la última vez que vaya. Creo que logré mimetizarme, pero nunca formar parte. Una suerte de nostalgia me invadió siempre, al saber que nunca lo haría. Me da pena viajar sabiendo que no me quedaré. Sabiendo que por más que exprima un viaje, nunca lograré ver o abarcar la totalidad que quiero. Nunca lograré ver al argentino, hasta que se me pegue inevitablemente el acento y el cancherismo. Es la diferencia sustancial del verbo ser y estar en español. La ontología del viajero.

Sin embargo, harta gente me detenía a pedirme indicaciones. Yo les decía al tiro que era chilena, que no sabía nada. Y como en Santiago me dediqué a hacer allá lo que hago acá: Vagar. Caminar por las cashecitas, locas como las de acá, pero muchísimo más llenas de energía urbana que las chilenas. Todos caminan, conversan, reclaman, gritan... ocupan sus espacios públicos, que maravillosa cualidad la de hacer vida de barrio. Y de que manera se paran con carácter, en cada esquina a ver el mundo transitar. De que manera los pechos caminan inflados irradiando un estilo que decora la ciudad.

Anoche salimos del hostel con los compañeros de Javi en dirección a Plaza Dorrego, donde yo esperaba encontrar batucadas y bailes. No encontré más que mesas semi vacías, una verdadera decepción para mi última noche de viernes en Baires. Igual la conversa estuvo entrete. Una redondeada de las distintas impresiones. Yo como siempre comenté mi pasión por las voces graves y cautivantes de los argentinos. Me llamó mucho la atención, como uno de ellos (chicos de 18-19 años, de primero de historia del arte en la U de Chile) se atrevió a confesar entre su grupete de amigos, que esas voces, junto con su estilo, lo intimidaban. Y es verdad. Hasta a mi me intimidan. Los chilenos vivimos tranquilos en nuestra despreocupación, y a pesar de que nos carga, la aceptamos. Aceptamos a todos los cochinos, a todos los mal vestidos, a todos los encorvados y los voz de pito. Aunque no lo parezca, somos menos conchas de su madre en ese sentido, porque la gente anda así por imitación y da lo mismo. Quien quiera anda como quiere sin ser juzgado socialmente (públicamente).

Le conté de esto a Sebastián, ayer viernes. Él lleva 2 años viviendo allá. Me dijo que él también se sentía así al principio, pero que después se acostumbraba. Que después logró integrarse a los códigos y que son solo una superficialidad. Pero "ellos tienen sus inseguridades y si se curan vomitan igual que nosotros, si se hieren, sangran igual que nosotros... al final somos iguales". Bellas palabras... Todo lo demás es inseguridad de parte mía. Latente en mis expediciones de aquel día a Plaza Serrano: La feria de diseñadores independientes. A esas alturas ya no me quedaba ni tiempo, ni plata para ir a comprar. Era o libros o ropa. Elegí lo segundo, porque la dura que lo necesitaba. No se imaginan lo difícil que fue para mi todo eso. Tiendas y tiendas de ropa bonita. Yo, la más cacagada con la plata y con peor ojo de ropa del mundo. Más en cima me sentía intimidada por las otras locas que andaban paseando por ahí. Menos mal que era día de semana y la weá no estaba llena. Yo andaba con un pantalón tai hiposo, y mi polera de Led Zeppelin, que me más en cima me había comprado ahí mismo hace 3 años!!!!! Soy la menos fashonista. El asunto es que pasé al rededor de 2 horas dando vuelta por las mismas tiendas, tratando de elegir poleras, esa era la misión: remeras. Logré comprar 2... Sólo 2 y salí con dolor de cabeza!!! Me carga vitrinear y me carga elegir ropa. Pero en fin, al final ya no quedaba cabeza para comprar zapatillas, "En Chile", me dije.

Aquella mañana de viernes, fui a conocer San Isidro con mi primo Seba. Tomé por segunda vez el tren en estación de Retiro. Esta vez muchísimo más vacío. Llegamos a un pueblo aledaño a Baires, cuyo lema es "San Isidro, es distinto". Curioso lema, pero era en verdad un lugar lindo y tranquilo, muy parecido a Viña y la calle comercial tal como en los pueblos chilenos. Su homologo en Osorno, sería Ramírez por ejemplo. Fuimos a una tienda de decoración de interiores donde trabajaba Cande y luego a comer crépes de pollo (rico) por ahí. Volvimos a Baires en el tren después del almuerzo. Fuimos a buscar unas fotocopias de Beatriz Sarlo, Susan Sontag y otros autores que tenía Candelaria, su novia. En lugar de agradecerle, mi primo le expresa su amor a esa mujer, weveandola, como el chilenísimo pesao que es. Pero es weveo, igual se ven tiernos a pesar que es una relación, yo diría 68% seria (están semi-saliendo, dice él... en fin).

En total no conocí a muchos argentinos. Conocí a Lucas viendo los partidos en la casa de mi primo. Tuvimos "algo" durante una larga conversación en aquel bar "Liquid". Coqueteamos supongo, pero nada. Si hubiese insistido por quedarnos carreteando aquella noche, podría haber pasado algo, pero nos fuimos temprano de vuelta al hotel. Habíamos quedado que al otro día (jueves), nos juntábamos y me iba a mostrar la ciudad, como una experiencia argentina no tan tradicional, pero nunca contestó el celular, el pelotudo. Que me haya dejado plantada no me molestó, pero si me quedé coja todo el día. Vagué sin destino por calles que ya ni me acuerdo, durante mucho rato. Mi única actividad durante el lapso de 4 horas y media, fue, comer un sándwich de milanesa y cambiar dólares en la casa de cambio. Luego casi me viene una mini crisis de desorientación existencia viajera y me exigí tener un destino. Terminé en el MALBA conforme con mi decisión, pero intranquila de lo vaga que soy. De los desperdiciadora de tiempo y espacio en que me he convertido. Ese día igual había salido tarde del hostel... muy tarde.

Conocí a Candelaria, a Laura la "recepcionista" del hostel, a Daniel el dueño del hostel, a los otros pasajeros del hostel. Pero creo que ninguno de ellos era verdaderamente un bonaerense. Martín, pero bueno... Me decepciono de mi poca personalidad acá. Mis códigos no me funcionan en estos ambientes. Los viajes me tienen así, cuestionando aquella verdadera vocación de deambulante. De ramblin woman. De transitante del mundo y de (sud)América ahora. Me encanta, siempre y este es mi aprendizaje. Pero es un viaje solitario. Hoy me Termino contando un poco de la pelea con mi hermana hoy. Antes de volver o mejor dicho antes de ir de nuevo a Chile, porque yo no creo que existan los viajes de regreso, existen sólo viajes de ida en la misma dirección. Nunca hay vuelta.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Los chilenos y los argentinos.

- Disculpa, sabes que micro llega hasta plaza serrano?
- A Serrano? te sirve el colectivo 10. Ese te deja muy cerca.. Ustedes tienen que ganar hoy.
- Que?
- Contra Ecuador, vos sos chilena?
- Si
- Tienen que ashudarnos a clasificar.
- Ahh, verdad que hoy es el partido. A que hora es?
- A las 6 el de Chile y Ecuador, y a las 7 es el de Argentina.
- A las 6! Pensé que era más tarde.
- Si, a las 6. Donde lo vas a ver? Querés verlo conmigo?
- Si, obvio que quiero verlo en vivo.
- No, no en vivo, conmigo!
- Ahh... contigo?! (levanto una ceja)
- Si conmigo... Cerramos acá, abrimos unas cervezas y lo vemos los dos, te gusta la cerveza?
- Si, si me gusta, pero me voy a juntar con un primo a ver el partido ahora.
- Con un primo? (1313) Argentino?
- No, chileno. Estudia acá en Argentina.
- Cual es tu nombre?
- Manuela y el tuyo?
- Martín. Pero vas te vas a perder esto Manuela??(se toca el pecho) Porqué no mejor te quedás, y te enseño la cocina, el baño...
- eehhh... gracias, pero ahora mejor quiero ir a Serrano.
- Volvé máñana entonces. Sho salgo a las 5. Vienes mañana?
- Puede ser.
- Tienes palabra? Vendrás? Puedo confiar en ti?
- No sé, es que tengo muchas cosas que hacer. No me quedo en Buenos Aires por mucho tiempo, sabes? No sé que voy hacer.
- Ah no! Sho si doy mi pañabra, la cumplo! Vendrás mañana?
- No sé, entonces mejor no me comprometo... Mejor me voy ahora.
- Nooo... Pero por lo menos saludáme.
- Mmm bueno. (1 besos en cada mejilla)
- Dos besos? En chile se saluda con un beso.
- En Argentina también, pero quería saludarte como en España.
- En Francia se saluda con 3 besos, de hecho.
- En Argentina también se saluda con 3. Uno aquí, uno aquí y otro aquí...
(beso topón con lengua jajaja)
- Pero saludáme bien!!!!
- jaja no no.. mejor sha me voy. chao chao Martín.


Me da verguenza contar esta historia, pero al mismo tiempo mucha risa. Mejor publicarla para que se rían de las peripecias porteñas. Estos bonaerenses son unos lanzados y debo reconocer, que toda esta conversación se dio, porque Martín era el tremendo mino y desde que empezó a hablar lo miré con una cara de "que mino este weón, la cagó!".

Pero en un principio llegué a Martín porque me perdí en la micro... A ver, larga historia. Salí del hostel bien tarde, como a las 12. Iba en dirección al Museo de Bellas Artes, al congreso este de Historia del Arte del CAIA donde participaba con la Javi, pero iba con Mary, una compañera de mi hermana, tomamos la micro en dirección contraria (Javi ya estaba en el congreso desde la mañana). Terminamos con Mary en Avellaneda!!! otra ciudad. Cachamos la micro que nos servía, pero antes, nos comimos unos panchos justo al lado del paradero, una variación flyte y minimalista de los completos pero rico. Luego, volvimos en dirección al museo, en medio de la hora pico, que es verdaderamente como el pico.

Vi el programa de las ponencias y ya habían pasado las que me interesaban. Así que preferí bajarme en el centro, para migrar a plaza Serrano a ver ropa. Ahí fue cuando le pregunté todo Martín este. Ahí me di cuenta que faltaba super poco rato para el partido. Y me había quedado de juntar con mi primo Sebastián a verlo.

Volví a tomar la micro de la discordia, la número 17, en dirección al museo. A estas alturas ya había gastado tomas las monedas. Un bien preciado para utilizar el transporte público en esta ciudad. Javi me acompañó a buscar el pisco y el chocolate trencito que le llevabamos de regalo a Seba, al hostel y de ahí nos fuimos a su casa en Palermo. La hora pico fue del terror. Todos estaban locos, pero relocos por ese puto partido de fútbol, donde ellos se "jugaban la vida". En la casa de Seba estaban el chileno Tomás, el argentino Lucas, y dos Holandeses locos Eva e Ily.

Fue interesante ver los partidos de Chile-Ecuador y el de Argentina-Urugay al mismo tiempo. Ibamos cambiando de vez en cuando de transmición. La clasificación de Argentina dependía de que Chile ganara para que a ellos clasificaran.

Salimos a carretear todo el grupete, primero a un café donde había una obra de teatro donde no se podía hablar, así que después de la primera chela migramos. Terminamos en un lugar llamado Liquid, muy ondero. Seba apenas entramos cachó a una loca que trabajaba ahí. Ella nos llevó hasta el final del local a una mesa VIP. Nos trajo más sillones y quedamos de lujo. Luego unas pizzas maravillosas, chelas y buena conversa. Volvimos relativamente temprano a la casa de Seba. Teníamos sueño y el reggeaton empezó a asomarse en los parlantes. Ahí una coversa loca y pal hostel. Acá me quedé conversando con Pepa, una chilena que lleva 7 meses en Buenos Aires y unos cuantos de esos, trabajando acá en el hostel. Todas las noches le hago compañía al que le toca el turno de madrugada en este lugar. Me gusta preguntarles de sus vidas y escuchar sus historias en esta ciudad. Tantas historias, sensaciones y metáforas del mundo en un sólo día. Hay que descubrirla esta ciudad de la furia.

lunes, 12 de octubre de 2009

Eye Candies

Manera de engordar la vista en esta ciudad. La cagó. Pegá mirando la belleza. Un experiencia estética de aquellas. No me siento fea eso si, pero no me han piropeado como la última vez que vine. Cual de todos ls potos femeninos es más parado, loco. Me la paso corrigiendo posturas. Imagino Cuba y temo por mi columna.

El sol es maravilloso y la luz en verdad es más celeste aca. La humedad de país tropical hace que los últimos 2 días hayan estado H E R M O S O S. Clima pefecto. Mi primo Sebastían, un residente porteño, dijo que parecían vacaciones. Y lo son. Al menos este fin de semana lo fue. Paseo por las plazas Serrano y Dorrego el domingo en la tarde y una chela hasta las tantas con Jonathan, el encargado (gay colombiano) del hostel. De esas conversasiones cosmopolitas que parten en Buenos Aires y terminan en un pueblo conservador y machista cerca de Cali, Pastos se llamaba.

Sebastián y Candelaria nos recomendaron ir a el Tigre, una localidad "parecida a Valdivia" en la desembocadura del Río de la Plata. Muchísima gente, todos tomando su mate en al borde del río. Ninguno dejó una colilla en el piso. pero que agrado, que relajo. Recordamos a nuestras abuelas. a ellas les encantaría este lugar. Se respiran los años 50. El museo es un castillos de mis sueños, con arte que me ha entretenido más de lo que recuerdo. El viaje en tren de vuelta me lo dormí. Estoy raja. Se engorda la vista con todo y con todos, me da lata describir más, y no me gusta escribir cuando todo es lindo. Soy peridista. besos

domingo, 11 de octubre de 2009

Welcome back: Stormy Weather

"Damas y caballeros, debido al mal clima que se presenta en Buenos Aires, les informamos que el capitan ha cambiado el curso y aterrizaremos en el aeropuerto de Córdoba..."

He tenido peores turbulencias en la vida, pero nunca había presenciado tantas reacciones distintas para un mimo fenómeno al mismo tiempo. Por la ventananilla, parecía una discoteque estenoscópica. Estaba sentada en el ala, en la puerta de emergencia, con la resposabilidad del avión a mi haber. Y todo era como en una montaña rusa. En cada burbuja de aire donde el avión bajaba de súbito, la cuchara subía y dejaba el cuerpo livianito. Carcajadas... pero carcajadas! Me coibí un poquito cuando vi a otras personas llorando, vomitando, durmiendo... en fin, por respeto paré de decir wuuuUUUuuu en cada movimiento fuerte.

No se si eran los nervios, pero la risa fue el mejor remedio. Cuando aterrizamos en Córdoba, aplausos. Acto seguido un hombre de primera clase grita hacia la galucha "bien Chile!!! 4=2 " más aplausos. El tremendo partido que nos perdimos.
Cuento corto, horas en Cordoba, llegamos a Buenos Aires como a las 1:30. No habían remises porque todos los vuelos llegaron tarde y hubo sobredemanda. Así que llegamos al hostel como a las 4:30. Habíamos salido a las 6 de Chile.


Al mismo tiempo pensé que la "near death experience" (como la describió Javiera mi hermana) era una analogía de la rollercoaster de la vida. Con cada alto y bajo atmosférico y con cada emosión muy fuerte en esta vida, la gente reacciona súuper distinto. Mejor aprovechar la subida de cucharas y sacarle el mejor provecho. No pensar en morir, porque pensar es invocar (Se me hacen realidad muchas pensamientos en la vida) y en ningún momento temimos. Pero mucho dolor de cabeza al final, fue una lata. Y todo lo demás fue una lata. Siempre mis viajes a Buenos Aires son así: lentos, burocráticos, atrasados, cortaos'... Nunca ha sido suave y expedito. Siempre madrugando. Es una experiencia intensa shegar a Argentina, digna de Diego de Almagro o Pedro de Valdivia, no me acuerdo cual de lo dos fue el que cruzó por la cordillera.
De vuelta a la crónica de vieja, bah! de viaje. Es que ahora viajo con maleta y no con mochila.

Bien Chile, en Colombia no hubo ninguna tormenta, derchito al mundial. Hasta la otra.